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Documento del mes de marzo de 2020. 1604 ¿Quién predicará la Cuaresma?
1604, enero 9. Libro de actas municipales, 1601-1605. Conformidad de los curas y licenciados de la Villa de Requena para elegir al predicador de la Cuaresma. De acuerdo con el año litúrgico, el pasado 26 de febrero tuvo lugar en El Carmen la celebración del Miércoles de Ceniza con la que numerosos fieles requenenses iniciaron la Cuaresma, un periodo de recogimiento y abstinencia destinado a la preparación espiritual de la fiesta de la Pascua. A pesar de que los tiempos han cambiado, son muchos los que todavía siguen la liturgia cristiana, ya no solo por creencia, sino también por tradición. Sin embargo, la importancia que el tiempo de la Cuaresma reviste en la actualidad, poco puede compararse a la que tuvo en la Edad Moderna. Entre otros aspectos, la reforma religiosa nacida del Concilio de Trento (1545-1563) reparó en la necesidad de cambiar los comportamientos y las costumbres de los fieles que no parecían ajustarse a la nueva ortodoxia católica. Para ello, uno de los principales medios a los que se recurrió fue el de la predicación, la frecuencia de la cual debía ampliarse a todos los domingos y días solemnes, especialmente durante la Cuaresma, tiempo dedicado a la oración y la meditación. De esta manera, los predicadores fueron los encargados de instruir con sus sermones a los fieles en las verdades de la fe católica, llevando a cabo una importante reforma moral. El “predicador para la Cuaresma” solía ser un sacerdote o monje contratado por el municipio para predicar en Cuaresma y, frecuentemente, también en Adviento. Las primeras noticias de esta persona en la Villa de Requena las encontramos en las actas municipales de comienzos del siglo XVI. Los libros de propios y arbitrios revelan que su salario oscilaba por los 3.000 maravedís, algo nada despreciable. Los pleitos entorno al nombramiento del predicador de la Cuaresma fueron constantes y, a tenor del documento del mes, las quejas por parte de los sacerdotes de Santa María, San Salvador y San Nicolás, que pedían a la villa elegir de entre uno de ellos al predicador, nunca dejaron de sucederse. Tal y como refleja el acta, a la altura de 1604 el concejo de la villa exigió aclarar de una vez por todas “si el dicho nombramiento de predicador lo a de hacer esta villa o lo an de facer los dichos señores curas daquí adelante para evitar cerca dello los pleitos e gastos que cerca dello podría aver”. La villa fue franca: si los curas querían elegir al predicador, “pagallo de su bolsa”; si no, “dejar el dicho nombramiento para que lo haga esta villa como sienpre lo ave fecho de tiempo ynmemorial a esta parte pagándolo de sus propios”. Finalmente, parece que los curas cedieron la elección del predicador a la villa “para que ella de aquí adelante haga el dicho nombramiento de predicador y lo pague de sus propios e rentas”. El acta del día siguiente nos informa de que fue el padre fray Vicente Díaz, predicador del convento de San Francisco, el que aquel año predicó la Cuaresma. JUDITH TIRADO JUANUIX   Para saber más: ARCHIVO MUNICIPAL DE REQUENA. “¿Sabías qué? El predicador de la Cuaresma”.  http://www.requena.es/en/node/4832 GARCÍA BALLESTEROS, Marcial,  “Los últimos predicadores de la Cuaresma requenense en el siglo XIX”. Al Olivo, 2020. GARCÍA GARRIDO, Águeda, “Predicación de cuaresma y espiritualidad en la España moderna (siglo XVII)”. Disponible online: http://www.teologos.com.ar/historia/Garcia_Garrido_Cuaresma_espiritualid... GELABERTO VILAGRAN, Martín, La palabra de predicador. Contrarreforma y superstición en Cataluña (siglos XVII y XVIII), Lleida, Milenio, 2005 LATORRE ZACARÉS, Ignacio, “Pues no será fray Quintana quien predique la Cuaresma…” en La Historia en Píildoras iv.revistalocal. Disponible online: https://iv.revistalocal.es/columnas/pues-no-sera-fray-quintana-quien-pre...  
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