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Viernes 14 de Diciembre de 2018
Sienra: "Pasiones subjuntivas"
Exposición de José Sienra en la Sala "Antiguo Mercado"
Sala Municipal de Exposiciones "Antiguo Mercado"
Del 14 de diciembre de 2018 al 5 de enero de 2019
 
La secreta vida de las sombras: acerca de la pintura de Sienra
El arte es un irreductible misterio al que algunos nos enganchamos con enfermiza dependencia. Muchos tenemos tendencia a buscar en él un depósito de significados que puedan dar sentido a nuestra
existencia. Es claro, por lo menos para mi, que verlo como un diccionario no es más importante que el goce estético que nos procura. Cuando empieza a manifestarse por encima de él, la reflexión y el juicio, suele desvanecerse. Así que vean en la pretensión que acompaña este texto, simplemente, una esforzada aproximación personal a la obra de un artista notable y singular como Sienra.
Tengo dudas al respecto, pero forzando el sentido metafórico de la expresión, no sé si Sienra pinta territorios imposibles de cartografiar o cartografía territorios imposibles. Como pintor, lógicamente, se siente la autoridad que los controla, pero pierde el mando en plaza porque no hay gobierno en lugares así. Me explico: son espacios circunstanciales, de transitoriedad, lugares vitales que como sombras que surgen del borroso espíritu que los anima, anhelan ser visibles, y en los que Sienra, sabedor de que la pintura puede llegar a ser traicionera en lo que sugiere, se esfuerza por dominar su callada elocuencia haciendo que irrumpa en ellos lo concreto. Como fantasmas personales aparecen figuras y objetos en esos no-lugares cargando la obra de contenidos que solo a él resultan necesarios en el afán por hermanar su dimensión expresiva con su evocación simbólica. Se salta reglas pero, como diría Diderot, las reglas hacen del arte una rutina, sirven al artista corriente y limitan el talento del que no lo es.
Confieso que la espectacularidad, la intensidad épica y el enfático esfuerzo que manifiestan muchos de sus cuadros me producen incertidumbre a la hora de explicar el efecto que causan en mi (a veces me cuesta seguir el sinuoso rastro de mis propias percepciones), sin embargo, más allá del desconcierto, lo hago con sana intención en este texto porque no son pocas las pinturas de Sienra que me sorprenden satisfactoriamente y me provocan una profunda emoción estética. En ellas, todos los acontecimientos que irrumpen transcurren en superficies expansivas que solo el cuadro se atreve a delimitar. No hay punto de partida, ni final. Son un todo continuo como el curso natural del vital y obsesivo flujo que lo anima. De esa manera las formas que habitan esos sucesos, esos no-lugares, crean armonías sin llegar a estar encadenadas, subordinándose unas a otras, y si se las percibe independientes, lo son tanto como las distintas partes que configuran el cuerpo de un ser vivo. La audaz desmesura expresionista que las resuelve, paradójicamente, salva con habilidad dificultades, pues no parece que los objetos reconocibles le incomoden.
En términos de estilo, su obra no es surrealista, pero Sienra da crédito al poder del subconsciente como método para acceder a su imaginario. Aprecia lo accidental, la forma no buscada, y se sirve del automatismo como método para revelar a través de la pintura la vida activa de una mente que sueña. Le atrae más la sugerente mancha de una sombra, que aquello que la provoca. Y como si quisiera revelarnos su vida secreta, las llena de contenido con la oscura, y en ocasiones tenebrosa paleta de su pintura.
Su estudio, donde encuentra la atmósfera adecuada para someter a tensión su espíritu, es como una huerta sembrada a la que vuelve y no deja de volver jornada tras jornada como el hortelano que acude a su campo a contemplar el germinar de su cosecha. Le cautiva la esperanza de descubrir cosas nuevas en cada visita, de ver que, lo recuerde o no, todo sigue ahí irradiando su vida entera.
Carlos Plasencia, 2018
Catedrático | UPV
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