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Documento del mes de mayo de 2020: 150 años de servicio de lectura pública en Requena

 

AMRQ 9.950, 10.038, 10.039, 10.040 y 10.041. Años 1869-1870. Disposiciones generales sobre la organización de las Bibliotecas populares; catálogo de los libros remitidos por el Ministerio de Fomento a la Biblioteca Popular de Requena y correspondencia entre la Dirección General de Instrucción Pública, la Junta Local de Instrucción Primaria de Requena y el Ayuntamiento sobre destino del lote fundacional de libros.

 

El surgimiento de bibliotecas públicas con un concepto parecido al actual nacería en Inglaterra y Estados Unidos a mediados del s. XIX y rápidamente se difundiría por el mundo occidental con una mejor o peor aplicación. En 1848, la Corte General de Massachusetts autorizó a Boston a crear una biblioteca pública y en 1850 la Public Library Act facultó la creación de bibliotecas públicas municipales en Gran Bretaña. En España, en 1858 se creó el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos y se otorgó la consideración de biblioteca públicas a la Biblioteca Nacional, las universitarias, las provinciales y las dedicadas a la enseñanza.

La primera biblioteca con un carácter cercano al de “pública” en Requena fue la creada aprovechando la orden de 18 de septiembre de 1869 que fue la matriz de las primeras bibliotecas populares españolas. Estos centros de lectura fueron creados dentro del contexto del Sexenio Democrático o Revolucionario (1868-1874). La orden fue firmada por el ministro de Fomento José Echegaray, posterior Premio Nobel de Literatura. El anterior ministro de Fomento, Manuel Ruiz Zorrilla, por una disposición de 18 de enero de 1869, ya había previsto, por primera vez, que los centros escolares gozaran de “una sala para biblioteca”.

Requena supo adaptarse al espíritu innovador que marcaba la Constitución de 1869 y consiguió dos logros fundamentales en el campo de la cultura y de la educación e instrucción: el Instituto Libre de Enseñanza (que formó a una generación de intelectuales requenenses) y la dotación de una Biblioteca Popular.

Se cumplen 150 años del escrito de 30 de abril de 1870 remitido desde Madrid por el director general de Instrucción Pública, Manuel Merelo, al presidente de la Junta Local de Instrucción Primaria de Requena, en el cual informaba del envío de la colección de libros número 70: ”que ha de servir de base a una biblioteca popular á la Escuela de Instrucción Primaria que dirige en Requena D. Telesforo López y Burgos, como prueba del aprecio con que la Dirección ha visto los deseos manifestados por su digno municipio para la instalación de una biblioteca popular en aquella ciudad.”

Este lote bibliográfico fue conseguido tras las correspondientes gestiones por parte del entonces requenense diputado en Cortes Luis de Moliní, siendo alcalde de Requena su hermano Juan Francisco de Moliní.

Retiró el lote bibliográfico de la Dirección General de Instrucción Pública el propio diputado Luis de Moliní, tal como reza una nota con el siguiente texto:

Habiéndose presentado en esta Dirección General D. Luis de Moliní, Diputado a Cortes, autorizado competentemente por el municipio de Requena para recoger la colección número 70, le fue entregada en virtud de orden verbal del Ilmo. Sr. Director General del ramo” [1].

Una colección de libros muy bien recibida en una Requena con un elevado índice de analfabetismo, cifrado por Alfonso García Rodríguez en 1877 en un 81’7 %, y con una gran escasez de libros impresos.

El local habilitado para el funcionamiento de la biblioteca fue la escuela que regentaba el benemérito maestro Telesforo López Burgos.

Con anterioridad, en Requena sólo se ha constatado bibliotecas estrictamente religiosas y la supuestamente montada para sus socios por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Requena, creada en 1782, cuyos estatutos incluían en sus capítulos VI y VII el establecimiento de una biblioteca o librería y una escuela patriótica.

Estas bibliotecas populares de 1870 podrían definirse como bibliotecas públicas de carácter popular o bien como las primeras bibliotecas en las escuelas, porque además de estar al cargo de maestros y de estar instaladas en los centros docentes, sus fondos debían estar muy conectados con las materias de la primera enseñanza y la vigilancia del correcto funcionamiento del servicio era competencia de los inspectores de instrucción. Para García Ejarque, el nombre de “bibliotecas populares” lo recibieron por que iban dirigidas a la clase social más baja que vivía en los pueblos, fuera de las capitales de provincia, donde ya funcionaban las bibliotecas provinciales.

El documento del mes recoge el curioso catálogo de los libros remitidos por el Ministro de Fomento a esta Biblioteca (lote n. 70), que comprendía 155 obras con 165 volúmenes y 6 hojas [2]. En el catálogo aparecía el título del libro, autoría, lugar y año de edición y el formato. Se relacionaban desde silabarios y métodos para enseñar a leer y escribir, catecismos e historia sagrada, pasando por "un catecismo del pueblo", otro ''catecismo constitucional", una “Cartilla para lectores", cuentos, obras de gramática, aritmética, geografía, algunas novelas, geometría, dibujo, carteles y mapas murales, hasta ensayos científicos y agronómicos, y estudios sobre el azufrado de las vides y enfermedades del viñedo; más algunas obras morales y las que, de tipo económico, editaba la Sociedad Económica Matritense. Había también tratados sobre hilatura y tintura de las sedas y uno para la fabricación de medias de seda fina o el curioso Sistema métrico decimal de las nuevas pesas y medidas en verso".

Felipe Picatoste ya en 1870 dijo que los lotes bibliográficos nacían con carencias como es la falta de un carácter propio por proceder muchos libros de incautaciones o de donaciones, lo que sin duda producía desequilibrios temáticos en las colecciones. Además, la industria editorial española del momento era casi inexistente, por lo que se carecía de muchos libros necesarios.

Del fondo bibliográfico donado en su día no han quedado libros testigos.

En las disposiciones generales sobre organización de bibliotecas populares llegadas con el lote bibliográfico a Requena, se detallaban todos los aspectos y situaciones sobre el uso de las obras, así como la instancia, reiterativa, al Ayuntamiento y a la Diputación Provincial para el engrose del fondo bibliográfico con nuevas adquisiciones. Igualmente, se comprometía el Ayuntamiento a resolver el problema del mobiliario y armarios y hasta "a facilitar a los lectores, tinta, pluma y sitio a propósito para que tomen notas o copien párrafos, dibujos o grabados". Verdaderamente importante fue que permitía el préstamo a domicilio de un volumen por un periodo máximo de 10 días. El libro sólo se prestaría a personas “a quien el Maestro bajo su responsabilidad, conozca capaz de salir garante del libro entregado para su inmediata compostura o reposición en caso de desperfecto o extravío. Si hubiese dudas respecto de este último caso, decidirá el alcalde”.

Sin embargo, pronto se arrepintieron y por una orden de 10 de mayo de 1873 se prohibió el préstamo de libros por los “abusos observados”. No se volvería a autorizar el préstamo en España hasta 1901.

De las normas emana también un embrión de lo que ahora se denominaría animación lectora o actividades extrabibliotecarias, pues impulsaba la realización de “lecturas populares”, en las cuales el maestro o bien personas ilustradas de la población debían leer en público o explicar párrafos, lecciones o capítulos de las obras de la biblioteca. También el maestro debía llevar una estadística semestral de los libros prestados. Como normas biblioteconómicas, se ordenaba la formación del catálogo general al maestro bajo una clasificación de materias o autores. Los libros adquiridos por el ayuntamiento debían poseer el sello de éste y los de Ministerio otro sello especial.

A pesar de que en principio se querían crear sólo 20 bibliotecas, el 1 de enero de 1883 eran ya 746 las bibliotecas populares creadas en España con una media de 230 libros por biblioteca.

Reseñamos también que en Utiel fue creada otra biblioteca popular a la que se le asignó el lote n. 76.

150 años después, en 2019 la Biblioteca Pública de Requena tuvo en un año 79.960 visitas, realizó 21.588 préstamos y su fondo estaba compuesto de 52.086 libros y dvds.

 

Para saber más:

 

GARCÍA EJARQUE, Luis. Historia de la lectura pública en España. Gijón, Trea, 2000, 533 p

GARCÍA RODRÍGUEZ, Alfonso. La educación en Requena (1539-2003). Requena, Centro de Estudios Requenenses, 2012, 360 p.

YEVES DESCALZO, Feliciano Antonio y LATORRE ZACARÉS, Ignacio. Historia bibliotecaria y de la lectura pública en Requena. Valencia, Novabernia, 2014, 139 p.

 


[1] Archivo Municipal de Requena, sign. 10.039.

[2] Archivo Municipal de Requena, sign. 10.040.

 

  • 1937 Biblioteca Pública Comarcal Juan Piqueras
  • Firma de Echegaray
  • Catálogo de libros de la Biblioteca Popular de Requena 1870
  • Catálogo de libros de la Biblioteca Popular de Requena 1870
  • Catálogo de libros de la Biblioteca Popular de Requena 1870
  • Catálogo de libros de la Biblioteca Popular de Requena 1870
  • Biblioteca Pública Miguel Bordonau 1951-1979
  • Disposiciones generales ordenación de bibliotecas populares 1869
  • Disposiciones generales ordenación de bibliotecas populares 1869
  • Disposiciones generales ordenación de bibliotecas populares 1869
  • Disposiciones generales ordenación de bibliotecas populares 1869
  • 1957 Biblioteca Pública de Requena
  • Biblioteca Pública de Requena fachada actual
  • 2013 Sesión de cuentacuentos en la Biblioteca Pública Municipal de Requena
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